miércoles, agosto 02, 2017

{ la despedida }

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste
No sé si te quería
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho
No sé si te amé poco; pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.


Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí.
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

jueves, febrero 16, 2017

{ buenos días }

Bailaremos en la cena como velas al viento, con suavidad, con calor.

Haremos el amor para desayunar, comeremos besos y caricias entre suspiros sinceros y miradas de complicidad.

Viajaremos eternamente en ese avión con el que nos reencontramos aquel día, sintiendo ansias de vernos, de sentirnos en casa una vez más, sin ser de ninguna parte, pero juntos.

Miraremos nuestros defectos como virtudes, seremos milímetros recorridos el uno por el otro y te haré interminable entre las letras que se escapan de mis dedos.

Y en algún punto de la coma no habrá final más que la vida y te llevaré en el alma como una necesidad insaciable, y serás inmortal en mi memoria y en mi piel.

miércoles, diciembre 28, 2016

{ quédate }

Hacía tiempo que no escribía. Supongo que saber que me vas a leer me cohibía y tampoco encontraba el momento para sacar de dentro lo que siento por ti, el caso es que estoy anclada y escribir siempre me ha ayudado a ver las cosas más claras. Así que haré mi mejor intento.

Te quiero.

Es algo que sé con seguridad. Te quiero con todo mi corazón, con mis ojos y mis manos, con mis labios y mi nariz. Te quiero con todo mi yo. Eres especial. Un ratito contigo me devuelve la luz, me da la calma que me falta, me ayuda a despejar la mente, a olvidar el tiempo y el mundo. Eres tú, y soy yo contigo. No hay más.
Desde que volviste comprendí que tu orden de prioridades había cambiado, que estabas aquí, para mi, por nosotros; y quise seguir como si nada hubiese pasado, pero no pude. Me dolía pensar que necesitaste perderme para comprender que yo había estado ahí para ti, que era tu incondicional. 
No supe seguir sin pensar que quizás allí fuera encontraría quien no tuviese que dejarme pasar para comprender que el tiempo es un regalo que no vuelve.

Y no te amo.

Murió mi ilusión desde el momento en el que mi amor se quebrantó. No he dejado de quererte, solo he dejado de pensar que eramos invencibles. Supongo que se me desgastó el entusiasmo. Y me estanqué. La rutina se hizo dueña del tiempo y comprendí que sobrevivíamos. Cerré puertas en mi que ya no te he dejado abrir, y siento que mido lo que doy por miedo a esperar más.

Y no puedo seguir así. Con ese vacío casi lleno. Con ese agujero en el pecho queriendo llenarse sin dejar nada entrar. Soy contradicción, lo sabes. Pero me conoces lo suficiente también para entender a lo que me refiero. Por eso quédate y vete. Lo suficientemente lejos para dejar que me sienta completa sin ti, lo suficientemente cerca para encontrarte cuando me encuentre.

lunes, noviembre 09, 2015

{ nos vemos pronto }

Los días se han sucedido desde que no estas.
Cuatro meses y seis días.
Y yo aquí sin ti y tu allí sin mi.
Y todo ha cambiado y a la vez sigue igual.

No estamos juntos, ni físicamente ni bajo títulos.
Y se hace más fácil así,
por momentos alivia el peso de no tenerte,
aunque solo por momentos.

Espero a que vuelvas como se espera a las golondrinas,
te espero por todos esos días que me he despertado a tu lado,
por la cervecita y la pizza de los fines de semana,
y también porque compensa.

Porque "aún siendo un desastre, es infinitamente mejor a estar sin ti."

sábado, agosto 08, 2015

{ noche }

Te echo de menos.

Y odio a Eddy por hacerme llorar con sus fotos guardadas, sus casas de lego y demás.

Mientras le escucho no puedo parar de pensar en mis dedos recorriendo despacio tu cara, repasando cada curva, cada peca, cada milímetro. Casi puedo sentir el tacto de tu piel si cierro los ojos.

Cada rincón de mi cuerpo añora tenerte cerca. Tus abrazos. Tus besos.

Quiero tapar el agujerito de la nariz por el que respiras de tanto estrujarte contra mi. Tocarte con mis pies para que pongas cara de asquito y sonrías. Tirarte del pelo cuando me tumbo a tu lado. Devolverte las babas cuando me das un beso ventosa de los tuyos. Quiero arrancarte los pelitos de las piernas. Quitarme la comida de los dientes mientras me miras. Darte besitos mientras comemos. Ir en cholas por la calle. Quiero que me duela la barriga de tanto que me presionas el ombligo. Darte golpes sin querer mientras me haces cosquillas. Preparar ensalada en casa cuando vienes a comer. Oler a sudor y usarte la ropa.

Quiero el desastre
de estar contigo cada día,
porque,
aún siendo un desastre,
es infinitamente
mejor
a estar
sin ti.

{ siempre en ti }

Buenos días princesa. He soñado toda la noche contigo. Íbamos al cine y tú llevabas aquel vestido rosa que me gusta tanto. Solo pienso en ti princesa… pienso siempre en ti.

domingo, julio 26, 2015

{ }

No quiero que te vayas.

Sé que suena egoísta,
sé que quiero que lo hagas porque sé que es importante para ti,
es solo que,
hoy
no quiero que
te vayas.

Es solo que
no quiero pensar en que no hablaremos todos los días, ni en que no podré tocarte al hacerlo, en que estarás lejos los siete, en que no comeremos pizza en Don Camilo por un tiempo, ni en la Da'Stefano, tampoco en que la cerveza ya no sabrá igual, ni el helado, ni los bocadillos de jamón. No quiero pensar en no ir de la mano por la calle, en que no podré abrazarte siempre que quiera, ni darte mil besitos, ni dormir entre tus brazos. No quiero pensar en todos los lugares por lo que seguiré pasando cada día y que me recordarán a ti, a nosotros. Los horarios de la 217 ya no me hará falta guardarlos en mi móvil, ni compraré Skitles en la estación. No robarás Babybells de mi nevera, y seguramente tampoco vaya por tu casa, me daría vergüenza ir sola. No tendré ropa que huela a ti. Ni podré pasar mis dedos por tu barba. Nadie incordiará a mi ombligo, ni me hará cosquillas, ni me obligará a ir por el lado de dentro de la acera.

Y escuchar a Eddy me hará llorar,
y odiaré chaising cars por un tiempo.

No quiero pensar en nada porque todo me hace llorar.
Siento que voy a perderte.

¿Qué haré sin ti aquí conmigo
y con estas ganas de no soltarte
que se me acumulan en el corazón?
¿Dónde te guardo
para poder acariciarte cada día,
para poder decirte que te quiero
mientras te miro a los ojos?

¿Qué hago con el miedo?

No quiero que te vayas.

miércoles, julio 15, 2015

{ mayeli tellez }

He decidido dedicar más tiempo a lo que me apasiona, a mis amigos y familia. Leer más, escribir más, bailar más, cantar más, sonreír más, ser feliz por mí misma.
Procurar verme bonita para mí, arreglarme para mí y enamorarme de mi misma.
He decidido depurarme de lo que, y quienes me hacen daño: malos hábitos, malas actitudes, malos pensamientos y personas nocivas.
He decidido dar en misma cantidad el cariño y atención que me dan. No por orgullo y mucho menos por vanidad, sino porque por amor propio, debo aprender a identificar cuando doy más de la cuenta y a cambio obtengo nada.


{...}

 no hay nadie en este mundo que pueda hacerme más feliz que yo misma. Porque el verdadero amor comienza cuando yo me amo, y sólo entonces puedo amar verdaderamente a alguien más.

viernes, julio 10, 2015

{ bonito }

Lo importante de las cosas
no
es su estética,
sino
como te hacen sentir.

domingo, julio 05, 2015

{ ya no }

Recuerdo aquel día. Sé que lo supe en cuanto le vi. Sabía que traía consigo nuevos amaneceres escondidos en esos ojos marrones que gritaban haber llorado ya lo suficiente, y que esos amaneceres los compartiría conmigo. Recuerdo que me gustaron sus reflejos cobrizos y el brillo inocente que guardaba en la mirada. Creo que por eso me atreví a compartir con él mi hamburguesa, mi sonrisa. Bajamos caminando entrelazados y entre risas y boberías le anticipé mis intenciones. Supongo que fue por eso que luego en un arrebato de locura decidimos arriesgarnos y congelarnos juntos en el mar, fue por eso que se acercó el pasado intuyendo lo que había, porque ese día y sin darnos cuenta algo cambió. Sé que cambió porque no tardé en buscarle, porque él, diga lo que diga, no tardó en responder. Después de eso todo salió rodado, como si tuviera que ser. Caminata, playa, plaza, imprenta, parque, paseo, casas, pizza, manitos, cerveza, beso y así hasta llegar a aquel día en la playa. 

Creí que moriría de amor a tu lado cada día desde entonces. 

Eso creí. Quien me diría a mi que apenas 16 meses después estaría ya cansada. Cansada de ver como voy descendiendo puestos en su orden de prioridades. Allí donde al principio era capaz de fugarse conmigo una semana del curso a lo bonzo con tal de poder pasar tiempo a solas, donde salir de noche no era un problema siempre que yo estuviera segura, donde la intimidad se repartía por igual, donde no pasaba un 7 en que no estuviéramos juntos, donde no había quien nos soltara las manos daba igual el lugar, donde cada día juntos era motivo de alegría, una nueva aventura juntos, allí donde al principio hubiese jurado que estaría a mi lado si le necesitaba, ahora no veo más que soledad.

Sé que he estado ocupada, pero sé también que por media hora con él, movía montañas si hacía falta y al principio él también. No sé que cambió. Supongo que la seguridad de tenerme a su lado le hizo confiar en que no me movería de allí, dejó de compensarle el esfuerzo al tiempo que mis exigencias cayeron en picado, fui pasando cosas por alto dando por hecho que en algún momento el cincuenta/cincuenta se restauraría, sin darme cuenta de que pedía menos cada vez justificando lo que obtenía.

Y supongo que fue por ello que cuando necesite algo más, él tenía cosas más importantes que hacer, estaba ocupado, estaba casado, no le apetecía o no le daba tiempo. 

Y recuerdo que le dije hace tiempo que a veces también me apetecía ir a la playa, ponerme morena y que viniera conmigo; me apetecía que él también viniera a casa a comer dos días a la semana; que se leyera algún libro mío de los que me gustan; que bebiéramos cerveza francesa y fuesemos a donde siempre; me apetecía sentirme satisfecha hasta en el último de mis poros; que compráramos helado de tarta de queso o comer tarta de zanahoria; que bajara a mi universidad cuando tuviese un rato entre clases; me apetecían fotos, miles de fotos con las que recordar momentos que ya no volverán; me apetecía que se quedara a dormir aunque solo fuese un día. 

No sé si de algo sirvió.
Al fin y al cabo solo pasó el tiempo. 

Así fue como nunca me dijo que me amaba, como dejó de decirme que me quería, dejó de darme los buenos días como la princesa que creía era para él, fue como dejó de buscar mi mano por la calle, como dejamos de salir por las noches, como no hemos vuelto a pasar un día entero juntos desde hace meses, como dejó de acordarse de las fechas, como tuve que pedirle por favor que estuviera conmigo el día en que ella murió.

Creo que eso fue lo que más me dolió. Fue un puñetazo en el corazón. 

Ahora siento que mi orden de prioridades también ha cambiado. Primero: tengo que reconstruirme por haberla perdido, segundo: ser fuerte y levantarme cada día para ayudar a mi madre, tercero: aceptar que mi hermana vuelve a estar enferma, cuarto: comprender que mi padre no aprenderá el significado de esa palabra, quinto: sacar adelante el curso y mis obligaciones cuando todo lo que quiero hacer desaparecer, sexto: trabajar en aquello que me distrae de todo lo anterior, séptimo: la gente que no me ha fallado todo este tiempo y que cada día se preocupa porque pueda con todo, octavo: él y seguir adelante con lo que tenemos esperando que vuelva a ser lo que teníamos.

Y la verdad es que no sé que hacer. No quiero esforzarme más. No tengo porqué ver como sigue ahí esperando a que grite para darse cuenta de que me está doliendo y que sea entonces cuando deje de apretar. No he podido gritarle más alto.

He perdido la fe y la ilusión con la que quería que esto siguiera creciendo. He bajado la escalera y me he encadenado al sótano. Mi cincuenta se ha quedado en cero. No pienso subir, no quiero subir. Prefiero sentirme sola porque estoy sola a sentir que estoy sola aún cuando pensaba que le tenía a él. 

Y siento que ya no depende de mi. Ya no.

sábado, julio 04, 2015

{ . }

Se quema la cera
y se me apaga la luz,
se inundan mis ojos
y se me agota el alma

de esperarte.

{ frida kahlo }

"No pretendo causarte lástima, 
a ti ni a nadie, 
tampoco quiero que te sientas culpable 
de nada, 
te escribo para decirte 
que te libero de mí,
vamos,
te "amputo" te mi, 
sé feliz y no me busques 
jamás.
No quiero volver a saber de ti 
ni que tú sepas 
de mí"

{ ecos }

"Roñoso de mierda"