martes, 7 de mayo de 2019

{ marrones }

El otro día se dejó la puerta del balcón abierta después de fumar, y mientras estaba echado a mi lado no pude evitar quedarme embobada mirándole. El atardecer se le clavaba en los ojos y brillaban sin darme margen a apartar la vista. La vi. Corteza de pino y hojas de sauce bordeando la orilla, chocolate y dulce de leche en el interior. Si alguna vez alguien dijo que son el reflejo del alma, con él habrían demostrado la teoría.
Se esconde bajo una coraza seca y fría, pasando inadvertido entre los que considera como sus iguales, dejándose llevar con el viento, cual veleta, impredecible y natural. Duro y resistente. Escudo y combustible. Aquel que solo es capaz de ver nunca podrá admirar la diferencia. Hay que rascar, desgarrar, quemar hasta llegar a la raíz. El esfuerzo y la confianza son moneda de cambio, el precio va por día, pero siempre vale la pena pagar. Después de un tiempo he encontrado grietas, agujeros, rasguños, pequeños en la superficie pero tan profundos que le han llegado a marcar. Ahora consigo llegar solo memorizando el camino, me cuelo por ellos y al mismo tiempo me deja pasar. Como una geoda, por dentro es dulce, frágil y tierno. Se derrite sin más, se funde con mi piel y me envuelve con suavidad. La parte difícil es poder degustarlo. Llegar a saborearlo y permanecer.
Se acerca mientras le descifro y roza mis labios dilatando mis pupilas, me acaricia y me agarra con fuerza, entrelazando sus manos con las mías. Me consume. Y cuando creo que ya lo tengo acorralado, se va, dejándome con ganas de más. Me falta vida. Y quiero más, cómo no voy a querer, si me mira así, sin apartar la vista, retando a los límites de mi paciencia, de mi adicción.

martes, 9 de abril de 2019

{ idiota }

Me quedo mirándole mientras cocina, haciendo aspavientos de un lado a otro como si fuese un profesional en un restaurante lujoso, y me pongo a pensar en cómo ha cambiado mi vida en tan poco tiempo. Hace años que podría haberle conocido y en solo unos meses se ha construido una casita y se ha instalado en mi cabeza como si le hubiesen sobrado días. Tan natural. No creo que sea consciente si quiera de cuándo lo hizo. Se coló por las grietas sin intención de hacerse un hueco, solo estuvo ahí, escuchando, aconsejando, haciéndome reír. Yo misma le abrí la puerta. Tan simple. Supongo que eso fue lo peor, que fuese todo tan fácil, dejarse llevar así, de esa manera tan descarada, tan irracional, casi suicida. Salté al vacío pensando que se me quebrarían los huesos al reventar contra el suelo y me descubrí flotando en medio del silencio. Busqué refugio en sus brazos con miedo de acabar cayendo en medio de aquella incertidumbre, de aquella oscuridad inmensa, y me besó la piel de tal manera que me quemó los labios como si fuesen otro de esos cigarrillos que se fuma antes de dormir. Centellearon mis ojos mientras me miraba fijamente y se aferró a mi tan fuerte que me crujió el pecho como un trozo de madera al arder. Me atravesó. Y lo sentí. Como al arrancar una venda de un tirón, o como dar una bofetada de rabia, un calor intenso, rojo, doloroso y liberador al mismo tiempo, se me metió entre los pulmones y me dejó sin aliento por un segundo. Suspiré. Y lo supe.
Mientras tanto él me mira y me sonríe, ensuciando la encimera de sabores como si todo aquello no tuviera nada que ver con él, con el café del desayuno que me bebo en sus ojos, con ese lunar de su boca por el que se escurre el agua en la ducha, o con el ruido que hacen sus dedos al rozar mis medias y que tanto me recuerda al inicio de aquella canción que le enseñé. Parecen tan efímeros y tan frágiles estos momentos de contemplación, como en esas pausas de admiración donde el reflejo naranja del sol o el neón azul de una televisión de fondo me dejan recopilar cada detalle en mi memoria, que suena a locura afirmar sin titubear que desde que le veo cocinar soy más vulnerable, pero sin duda también más feliz.

lunes, 25 de marzo de 2019

miércoles, 13 de marzo de 2019

{ ganamos }

Perdimos las palabras, perdimos las caricias, perdimos, el tiempo.
Perdimos la perspectiva, perdimos la conciencia, nos perdimos, a nosotros mismos.

Pero aún tenemos tiempo de recuperar, la vida nos ofrece otra oportunidad.
Cambiemos lo que perdimos por lo que ganamos, aún nos queda a cada uno más cosas bellas que vivir. 

Mi amor, se feliz,

Te escribo tanto porque no me despedí.
Me quedo con tu amor y tu ternura, me cuidaste a tu manera.
Siempre estaré muy cerca, quisimos atarnos a la fuerza.

Tu sangre recorrió, cada una de mis venas.
Desde entonces la vida merece mucho más la pena.

(...)

No volveré a sentir igual, lo que tuvimos fue de una intensidad que pocos pueden comprender,
Y aunque ya no dormirás junto a mi, te doy las gracias mi vida,

Porque, en mi vida,

Siempre tendré parte de ti.

"...te llevaré en el alma como una necesidad insaciable, y serás inmortal en mi memoria y en mi piel."

{ ser }

He cambiado mi perfume, he cambiado mi ropa, mi bolso, mis pendientes. He limpiado las cajas, he tirado recuerdos, he colgado los cuadros. He comprado una cama enorme para perder el miedo a dormir sola, he soltado peso para ganar confianza, he retomado proyectos que habían perdido prioridad.
He comprendido que quien quiere estar, está. Quien quiere dar, da. Y que el tiempo es lo único que tiene valor. Hay que dejar que fluya y ponga en su sitio aquello que a veces no he sabido entender. Las cosas encuentran su lugar, y las personas y los sentimientos también.
He descubierto que a veces un desconocido puede ser mejor compañía que quien creías conocer. Y que los amigos y la familia no son nadie si no te dejan ser. Y es importante ser y ser con orgullo.

Sé que no voy a volver.
No voy a volver a lo que fui.

Quiero ser mejor que eso. Quiero crecer y seguir creciendo hasta sentir que este vacío que ahora tengo acaba por llenarse de nuevo de mi y solo de mi. Para ser una. Para ser un todo. Para ser yo.
Quiero encontrarme y perdonarme por obligarme a encajar donde no podía respirar, y perdonarme también por las formas.
Avanzar, escudriñar en mis entrañas y comprender que el único límite está donde deje a mis temores gobernar. No necesito impulso, no necesito ánimo, solo volver a visualizar mi objetivo cuando las dudas puedan tener lugar y continuar.

He cambiado y seguiré cambiando.
Porque es importante ser y ser con orgullo.

jueves, 5 de octubre de 2017

{ cómo }

Estoy perdida. 

Llevo casi un mes metida en la cama, no sé que hacer. Sé que hacer en realidad, pero no quiero hacerlo, siento que nada valdrá la pena, como si nada importase porque simplemente no obtendré ninguna satisfacción al final. Solo pienso en viajar, huir, como si eso fuese a solucionarlo todo. Creo que por primera vez en mucho tiempo, estoy y me siento sola. Miro a mi alrededor y solo veo vacíos donde antes, en algún momento, hubo amor, sueños e ilusión. Sólo vi las fotos y lloré, otra vez.

¿Cómo sobrevives al amor de tu vida,al dolor de tu vida, al vacío de tu vida?