domingo, noviembre 23, 2014

{ rourke boada }

Te miré y sucedió;
sucedió que volvimos a encontramos, exactamente como en otra primera vez; y sentí que sentíamos lo mismo. Las miradas extrañadas, así lo delataban. Parecía como si tu destino y el mío, hubieran estado dormidos en algún rincón de nuestras mentes por muchos siglos, soñando sueños lejanos y muy profundos, y que ahora, en el alba de otra época, repentinamente despiertan por la coincidencia de un mirar tan divino, como extraño.
Tal vez nos hubimos amado inconclusamente en otros tiempos, y en la intercepción de nuestros caminos, manifiestas y súbitas remembranzas arriban al presente a través de las miradas, susurrándonos cerrar otro ciclo.

No hay comentarios: