martes, 25 de marzo de 2025

{ anoche soñé }

Estábamos terminando de cenar en aquella pizzería que nos gusta tanto. Es increíble que después de tantos años siga estando tan rica como el primer día, y el tiramisú como siempre, una locura. Me tocaba conducir a mi, por eso de compensar de vez en cuando tantos años de copiloto durmiéndome por el camino. Hicimos el recorrido habitual, cada año tocaba celebrarlo y nos decidimos por mantener las buenas costumbres, algo sencillito pero con encanto. Musiquita, una buena charla. Dejamos el coche en la explanada, lo más cerquita posible por si en el camino de vuelta nos congelábamos, aunque en esas fechas era raro que hiciera mucho frío. Creo que era más una medida preventiva por si en un arrebato de juventud nos volvíamos a lanzar al mar. Cuando llegamos ya estaban con la música a todo volumen, ese hombre de verdad que no se cansa nunca. Nos arrinconamos en un huequito que encontramos en primera fila y fuiste a buscar las pintas, fresquitas e intensas, con la espumita perfecta. Sentía que pasaban las horas pero a la vez estaba disfrutando cada segundo, era incluso mejor que antes, tan acogedor, como estar en el salón de casa celebrando con amigos. Me entraron ganas de ir al baño y, cuando ya estaba lavándome las manos para volver, empezó a sonar mi canción, esa de los cochitos que fue tu canción también. Salí casi corriendo a ver si te habías dado cuenta y estabas ahí, con la rodilla hincada en el suelo en mi dirección, con una cajita preciosa. Juro que nunca pensé que sería así pero en ese momento no se me ocurría una forma más perfecta de hacerlo. Se te notaban los nervios desde el último rincón del pub y se me aguaron los ojos en medio de una sonrisa…

…abrí los ojos y la realidad se me cayó encima desde dentro, como arrugando el corazón. Se me aguaron los ojos en medio de la oscuridad y ahogué cada lágrima con el silencio de mi resignación. Quizás algún día deje de recordar todas las cosas que no he vivido, quizás algún día deje de llorar al recordar.

sábado, 18 de enero de 2025

{ old soul }

 Siento que mi alma no está hecha para este mundo. Vivo pensando en vestidos largos y delicados que se puedan lucir en un baile, pensando en salir a bailar de la mano de algún pretendiente que solo con el roce de su mano ya me haga sentir curiosidad. Pienso en casas antiguas como lugares llenos de detalles, murales de bosques pintados a mano en el salón y molduras hechas con detalle dando personalidad hasta el último rincón. Imaginó coches de otra época con líneas curvas y asientos refinados donde el placer de conducir nada tiene que ver con la velocidad. Siento fascinación por la pintura, la música, la costura o la escritura, por el arte que transmite con pasión y no por consumo. Añoro una vida tranquila, lejos del caos y la ansiedad, lejos de las prisas y la desgana; añoro la naturaleza, la paz del hogar, una compañía que disfrute de mis pasiones y vivir rodeada de inspiración, creando cada día, viviendo cada día.

domingo, 22 de diciembre de 2024

{ siempre }

Hoy me puse a mirar fotos y lloré un ratito. Mi cabeza parecía una máquina de diapositivas. Los vídeos son lo peor. Ha pasado ya una década. Casi media vida. Cambiaría tantas cosas. A veces te echo mucho de menos. Desconecto de la realidad. Correría a abrazarte como aquel día en los almendros. Es tan absurdo, nos hicimos tanto daño. No sé si algún día habrá un después. Me hiciste tanto bien. No te vas y no te echo. No es justo. En otra vida quizás. Esa parte de mí se quedó contigo. Será eso o depresión estacional. Debería dormir. 

lunes, 9 de diciembre de 2024

{ no te veré morir }

Ya no será

ya no

no viviremos juntos

no criaré a tu hijo

no coseré tu ropa

no te tendré de noche

no te besaré al irme

nunca sabrás quién fui

por qué me amaron otros.


No llegaré a saber

por qué ni cómo nunca

ni si era de verdad

lo que dijiste que era

ni quién fuiste

ni qué fui para ti

ni cómo hubiera sido

vivir juntos

querernos

esperarnos

estar.


Ya no soy más que yo

para siempre y tú

ya

no serás para mí

más que tú. Ya no estás

en un día futuro

no sabré dónde vives

con quién

ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca

como esa noche

nunca.


No volveré a tocarte.


No te veré morir.

martes, 26 de noviembre de 2024

{ a veces la vida }

“¿Por qué no me llevas a otro lugar? A un lugar al que yo no pertenezca y nos escondemos hasta mañana”

A veces sueño con desaparecer de esta vida. Aparecer en una en la que vivamos en una preciosa casa victoriana, una que hayamos ido arreglando poco a poco, con un enorme jardín lleno de peonias, flores de todo tipo y patitos correteando. Donde pintar al atardecer en el invernadero, con un café caliente y el toca discos de fondo, mientras lees en una mecedora antigua haciéndome compañía. Los tres peques corretean por la casa aún en sus pijamas de cuadritos y Noha los persigue para jugar. Desayunamos los domingos en la cama, tortitas recién hechas y un té caliente, y los viernes es noche de pizza casera y peli. Celebramos dos días especiales al año, uno para nosotros y otro para nuestra familia, sin excepción. Los cumpleaños son inolvidables, cada cual más bonito, y en navidad decoramos todos juntos el árbol al calor de la chimenea. A una hora de casa está la playa, el agua está helada pero se puede pasear y si vamos tarde siempre nos quedamos a ver las estrellas mientras contamos las mismas historias de siempre. Cada uno tiene su cucharilla especial y los días de pijamada hay siempre helado de postre. En primavera volvemos a las islas a visitar a la familia algunos días, a comer rico y a ver los almendros. Llenamos cada año con más instantáneas los álbumes de fotos, algunas están por la casa y otras en la nevera, aunque mi favorita la llevo siempre en la cartera. Los sábados vienen los amigos a casa a pasar el rato en el jardín, hacemos barbacoa y nos quedamos hasta tarde y los domingos después del desayuno vamos al mercado a pasear, a comprar fruta fresca y especias. Aprendí a tocar el piano y a veces los chicos se sientan a escuchar mientras practico. Bailamos por las noches a la luz de las velas mientras preparas la cena y cuando los peques ya están durmiendo nos quedamos hablando y acariciándonos en el sofá, es nuestro ratito. A veces llenamos la bañera de espuma y nos quedamos en remojo como los patitos del jardín. 

Y la vida es tan bonita que no quiero estar en otra parte. 


miércoles, 8 de septiembre de 2021

{ te irás }

He vivido mil vidas por cada mirada en la que pierdo un segundo. 
Observo incesante y curiosa, creando universos paralelos donde infinitas posibilidades se abren camino averiguando pasados e imaginando futuros. Pienso en cuantas decisiones habrán tomado para acabar coincidiendo en este momento, qué les ha traído hasta aquí, qué me ha traído a mí. 
Me gusta memorizar partes deshilachadas de cuerpos compartidos creando recuerdos que nunca viví, anécdotas de minutos que nunca marcó el reloj, coleccionando lunares, singularidades.
Me deleito con lo que podría ser, con lo que vería al despertar, conversaciones infinitas, viajes, cambios. Me hago eterna en cada pestañeo, en el roce de mis dedos, en la piel. El olor, el sudor, el color, el dolor. Cada centímetro trazo un nuevo mapa donde perderme. Mimos les dicen, explorar es.
Me mimetizo, entre experiencia y traviesa inocencia, soy el reflejo perfeccionista de lo que esperan ver, un antifaz. Un punto de partida para todo lo que no ha sido o un final insulso acotado por la desidia. Todo es un juego, una adivinanza, es azar. Nunca apostando más de lo que intuyo perderé. No hay compromiso, no hay paciencia, todos se van.
Sólo es una mirada. Un suspiro. Otra vida.
Curiosa por momentos, aburrida también.
Si me quedo más tiempo suele doler. Sólo un segundo, es la ley. Pestañeo y me voy, y me guardo los sueños dentro del cuenco más horrible, alzo banderas rojas, elevo escudo y me esfumo esperando a que mi mente olvide aquello que no ocurrió, todo lo que no viví, haciendo caso al eco de aquellas caídas que dejaron cicatriz.
Y si por el contrario me dejo llevar despistada, me encontraré a mi misma indagando ingenua entre la gente, esperando no coincidir con otro soñador. Y si mis ojos se quedan atrapados con los tuyos en medio del ruido de mi imaginación, puedo dar por perdido el duelo, pues en esa sonrisa cómplice se quedará anclada otra vida que habré perdido por amor.

"Es como cuando estás con alguien y le quieres y él lo sabe, y él te quiere y tú lo sabes, pero, estás en una fiesta, y están hablando con otras personas, y se ríen, y brillan, y se miran a través de la gente y sus ojos se encuentran, pero no porque sean posesivos o sea algo sexual, sino porque ésta es tu persona en esta vida. Y es divertido y triste, pero solo porque esta vida terminará, y es ese mundo secreto que existe justo ahí, en público, imperceptible, que nadie más conoce. Es como eso que dicen de que existen otras dimensiones, pero no somos capaces de percibirlas. Eso es… eso es lo que quiero en una relación. O en la vida, supongo."