domingo, octubre 19, 2014

{ siete }

Aunque ahora apenas tenga tiempo y aguante para poder demostrártelo, te sigo queriendo.

{ tempestades }

Cedo ante la presión, el oxígeno no me alcanza, no puedo respirar, y todo comienza a inundarse de nuevo. Como el barco que deriva entre los truenos y relámpagos de una tormenta, puedo notar el agua atravesando cada hueco que me queda, la desesperanza y el miedo en mi rumbo, rumbo que se pierde entre unas nubes casi negras que llegan prácticamente hasta el horizonte, llenándolo todo de tristeza y desolación, de ilusiones rotas y costas inalcanzables. El agua lo llena todo y golpea con fuerza, sin tiempo de reacción, emborronando el paisaje y mi visión, no hay alternativa posible. El viento no da tregua, destroza mis velas y con ellas mi única forma de evadirme de esta situación. Se rompe la madera ante la humedad e inestabilidad que no han parado en este tiempo. Y me veo atrapada en este caos que por mucho que intento controlar se me esta escapando de las manos.
Justo cuando parecía que veía tierra firme creo que he empezado a hundirme.