martes, julio 22, 2014

{ más que ayer y menos que mañana }

te quiero.

{ nostalgia }

Y allí donde acaba mi mano quiero que empiece la tuya.
Y que por cada poro de mi piel se deslice tu boca.
Y que en mis ojos puedas contemplar el reflejo de los tuyos.

lunes, julio 21, 2014

{ ¿qué eliges? }

Tras la fase de reconocimiento comienza una segunda fase donde lo habitual es que se de por hecho cierta confianza dentro de la cual los individuos ya no tienen por qué guardar las formas al detalle, no tienen por qué esforzarse al máximo, y es que, siempre por defecto, se entiende que ya se ha hecho suficiente para asegurar la permanencia del otro dentro del ámbito cotidiano y en el futuro más inmediato. 
   Con el paso de los meses iniciales se hacen visibles maneras que, quizás por miedo a un rechazo inicial, habían sido silenciadas en comportamientos tímidos o simplemente se van haciendo más notables con el paso del tiempo, chocando en ocasiones con la idealizada imagen preconcebida que se genera a causa de la liberación de hormonas durante las primeras semanas.
    Llega entonces la desilusión, la incomprensión o la incertidumbre en cuanto a dichas maneras y planteamientos que dan lugar a dudas. La llegada a esta tercera fase depende en todo momento de los conocimientos que tenga o tengan los individuos acerca de situaciones similares anteriormente vividas y sepan con antelación los posibles efectos de este principio de obsolescencia. Para subsanar dichos efectos y superar esta fase caben entonces dos posibilidades: la evolución conjunta o el rechazo. 
    La evolución conjunta consiste en propiciar nuevamente un esfuerzo por ambas partes. Sin anular al otro individuo, se debe ceder en aquellas posturas que generen conflicto hasta lograr la satisfacción mutua mediante el diálogo y la exposición de distintos puntos de vista que lleven a localizar el origen del conflicto para proceder a subsanarlo. No es correcta una evolución conjunta por imposición, ya que ambas partes deben tratarse como iguales durante todo el proceso. Si la evolución conjunta funciona progresivamente y sin pausa se llegará a la fase cuatro donde el desarrollo de nuevas fases se verá más condicionado por otros factores externos a la relación. (Ver más adelante)
    Por otro lado, está la posibilidad del rechazo. El rechazo surge en uno o ambos individuos cuando la evolución conjunta no da el resultado esperado o la disposición al progreso no es recíproca, llegando a un punto de no avance dentro de la relación interpersonal. Esto derivará, por norma general, en un bloqueo de las emociones positivas relacionadas con el otro, como una forma de protección y defensa ante las nuevas emociones negativas que se han ido generando al no haber resuelto los conflictos surgidos; y por último en el cese de la relación o en una disminución de su categoría.

jueves, julio 17, 2014

{ silencio }

¿sigues ahí o ya te has rendido?

jueves, julio 10, 2014

{ e. piedra vera }

"Es tarde y el sueño me evita.

Cortázar me ha hecho una visita
y me ha vestido de Lucía,
y yo he imaginado
como sería vivir en París 
y apellidarme poesía."

{ a la medida }

"Algún día encontrarás a alguien a la medida. Que se olvide de tu pasado, de tus fracasos, que no le importe lo que fuiste, lo que hiciste, lo que algún día por malos actos tal vez perdiste. Alguien que te levante, que te perdone, que te cuide, que llore contigo y si es necesario te haga llorar, alguien que te entienda cuando ni siquiera tú lo haces. Alguien que al entrar en tu vida te hará saber por que no funcionó nada con alguien más, alguien a la medida."

{ colmenarez }

"Te quiero para una noche.
Y luego otra.
Quizás, te quiero para todas las noches.
Del resto de mi vida. 
Podemos compartir un café.
O la casa.
Te invito una cena.
Y luego te dejo mis sueños de postre.
Podemos intentarlo.
O podemos pasar por desapercibido.
Ante todo.
Dejando un atardecer de suvenir.
Para recordar el día que pudo ser.
Y resumir una vida."

lunes, julio 07, 2014

{ siempre }

Te quiero tanto que dormiría contigo.

{ dentro }

Que agradable volver a sentirte así.

domingo, julio 06, 2014

{ que complicado }

Que complicado me resulta querer darte hasta el milímetro más ínfimo de todo aquello que conozco y a la vez intentar dosificarlo para que luego no me eches de menos en esos días que por naturaleza prefiero estar más ausente; relajarme entre tus ojos y olvidar la metodología que se esconde en cada uno de tus gustos y estereotipos; recordar que la perfección se encuentra en la autenticidad de uno, en el valor de atreverse a ser lo que se quiere ser y desterrar esa forma tan lasciva que tengo de convencerme a mi misma de lo contrario, de la insuficiencia de mi alma, de la fealdad de mi cuerpo; controlar mi ideología aprendida del amor dependiente, mi temor creciente a estar abarcando demasiado como para sobrevivir a otra caída teniendo en cuenta la forma en que he dejado que arrases conmigo y mis manías consecuentes.

{ marwan }

"Me cuentas que has vivido entre paréntesis
y que la soledad es algo parecido a la vida en diferido.
Yo te cuento que estoy hecho a tu medida
como otros están ya hechos a una enfermedad incurable
y te cuento que conocí a otras
pero que querer acostarse con una mujer
no es lo mismo que querer despertarse con ella
porque hay chicas que te alegran la piel
pero no el corazón."

miércoles, julio 02, 2014

{ a ti }

Echo de menos el silencio entre nuestras caricias, ese donde el tiempo se olvida y se convierte en granos de arena cayendo infinitos al igual que la ropa, uno a uno, prenda a prenda, dejándome ver, entre esa tenue oscuridad, cada poro de tu piel y el calor que emite tu cuerpo, sin prisas que nos condicionen, sin ni más ruidos que el crujir de nuestros besos. Echo de menos la paciencia de observar como la sangre fluye por tus venas, el suave desliz de mis dedos entre tu pelo, como se eriza tu espalda o el dulzor que guardas en cada milímetro de tu cuello, bajo el perfume, en cada milímetro del arco que forma tu oreja, o el de tus labios cuando los muerdo despacio. Echo de menos la calma de tus latidos, de tu respiración mientras me acurruco en tu pecho, la que guardas en tus ojos cuando a tu lado me dejo dormir o esa que marca el ritmo con el cual nos desvanecemos junto con el espacio que nos separa. Echo de menos que mis manos jugueteen con tu piel, quebrando tu voz, provocando a tus sentidos hasta dejarlos sin aliento, hasta empaparlos en ese sudor compartido y en el aire condensado que nos rodea. Lo echo de menos todo. Te echo de menos a ti.

martes, julio 01, 2014

{ ¿empate? }

Deja que te lleve a casa.
Deja que cuide de ti. Nunca me dejas.
Como cuando no me dejas caminar del lado de la acera más cercano al asfalto,
o me prestas tu chaqueta para que no tenga frío. ¿Y tú qué?
No me mires así, me harás creer que esta vez si que te has enfadado.
Sólo hago lo que tú. Cuidar el uno del otro. Empate.
Me parece un buen trato.