lunes, septiembre 30, 2013

{ los hombres de Paco }

"En el instituto, en cuarto curso, nos explicaron la teoría de un sociólogo, un tal Maslow, que decía que todos buscamos las mismas siete cosas en la vida. Él lo llamó la jerarquía de las necesidades humanas. Lo primero que buscamos es la supervivencia; la salud que nos permita seguir viviendo. Lo segundo es la seguridad, sentirnos protegidos, a salvo en nuestra casa. Después está el amor. Según Maslow nadie puede vivir sin tener amor o sin buscar el amor. La cuarta es el respeto; que los demás valoren lo que hacemos, nuestras decisiones, aunque nos equivoquemos. Le sigue la necesidad de entender, de conseguir explicar por qué la gente toma decisiones que nos duelen. La penúltima necesidad humana es la estética o espiritual, sentirnos parte de algo especial y único, el plan perfecto de nuestras vidas. Y la última, la autorrealización; intentar encontrar nuestra auténtica naturaleza; lo que somos realmente. Hace cuatro semanas, dos días y diecisiete horas que Lucas se marchó a La Carolina para convertirse en agente del CNI. Maslow diría que está llevando a cabo la séptima de las necesidades humanas, pero Maslow no tiene ni idea de lo que es despertarse abrazada a Lucas, así que se puede meter su teoría por donde le quepa. Porque lo único que buscamos todos en la vida, lo único, es ver a la persona que queremos cuando abrimos los ojos por la mañana".

domingo, septiembre 29, 2013

{ 3:58 de un lunes de mierda }

Ya nadie está a estas horas para hacerle compañía. Que sensación esa, la de estar solo por que sí, será cosa de la edad. Que diferente escuchar los problemas de todos y que nadie escuche los suyos, no por que no tenga, sino por que ya no sabe en quien confiar y hasta donde puede hacerlo, cuanto puede contar sin que se malinterprete y como contarlo para no herir. Ya no se puede hablar con nadie.

Supongo que él solo quería que escribieras sobre él. Un texto de mierda, no más de una linea, hasta con una palabra creo yo que se conformaba, pero no. Ni una. Y mírale ahora, solo siente celos, podridos y asquerosos celos que ni llegan a salir de su cabeza, ni llegan a rozar su boca para partirte la cara en ese momento en que le comen y retuercen por dentro cada vez que le hablas de él. Tantos días, tantas noches, tantos relatos, tantas aventuras, tantas cosas ¿para qué? ¿para que aparezca él y qué?
Te olvidaste de todo, le usaste de pañuelo, descargaste y nunca le preguntaste cómo se sentía, qué sentía, nunca estuviste cuando él te necesitaba. ¿Sabes que es lo peor? que lo sabe casi todo de tu vida y tu, encerrada en tu mundo, nunca te preocupaste por saber más de lo que te llegó a contar. Él habla de ti, no hace otra cosa, habla de ti con tanto brillo en los ojos que no sé como decirle que no eres buena para él, que tú tienes tu vida y estás con otra persona. El muy iluso, sólo sabe decir maravillas de tus ojos claros, de tu pelo suave, de como sonríes, de los viajes que has hecho y las cosas que has pasado...
Te odio tanto, y tú ni enterada, te pasas el día con amigos que ya no te aportan nada salvo cuando no estás aquí, no sales de tu vida estancada ni tu mundo crítico e inalcanzable donde tu lo sabes todo. Eres un puñetero cubo de hielo y aún así él se muere por ti, y yo no hago más que preguntarme cuánto misterio puedes guardar para que, por una vez que consigue estabilizarse, tengas que volver a romperlo todo y quedarte como si nada.

Desgraciada...nunca sabrás lo que es el amor por que nunca tuviste el coraje de besarle y espero, sinceramente, que no seas capaz de vivir con ello.

miércoles, septiembre 11, 2013

{ edgar allan poe }

No soporto la idea de 
que el universo tenga 
que destruirse cada 
vez que te marches.

domingo, septiembre 08, 2013

{ alfred lord tennyson }

Permanece a mi lado, 
cuando se apague mi luz,
y la sangre se arrastre 
y mis nervios se alteren
con punzadas dolientes. 

Y el corazón enfermo
y las ruedas del tiempo
giren lentamente.
Permanece a mi lado,
cuando vaya apagándome.
Y puedas señalarme
el final de mi lucha.
Y el atardecer de
los días eternos
en el bajo y oscuro
borde de la vida.

sábado, septiembre 07, 2013

{ mario benedetti }

"Te espero cuando miremos 
al cielo de noche: tu allá, yo aquí, 
añorando aquellos días 
en los que un beso 
marcó la despedida, quizás por 
el resto de nuestras vidas."

{ rourke boada }

Jamás dejé de pensar en ti, en nosotros.
Siempre aguardé en la esperanza
a que volvieras, así lloviera, así nevara,
yo siempre te esperé.
No sé cuánto has cambiado,
no sé si la persona que amaba

se haya quedado en algún lugar
del viaje cuando se fue,
pero siempre te esperé.
Y aun, cuando me hayas olvidado,
jamás cedí tu recuerdo ante el tiempo,
y jamás la distancia me alejó de ti,
porque siempre te pensé,
muy cerca de mí.
Jamás dejé de pensar en ti, en nosotros.

viernes, septiembre 06, 2013

{ efraim medina }

"No quiero que me extrañes 
como algo que duele 
sino como algo que llena. 
No soy algo que te falta, 
soy algo que tienes y, 
que siempre,
de algún modo, tendrás."

lunes, septiembre 02, 2013

{ ctrl + z }

Muro de contención, chaleco de fuerza, valla eléctrica...quiero romperlo todo, cada barrera que hemos construido entre nosotros, y fingir que nada pasó. Así lo siento y dejo de sentirlo cuando lo escribo. Creo que escribir me hace más racional. Soy algo así como bipolar. En mi interior dos fuerzas luchan entre ellas, de ahí que siempre esté en continuo cambio y ebullición, ninguna gana a la otra. Por una parte mi razón: conformista, "normal", adaptada, seria, simple. Por otra parte mi alma: inconformista, que busca la variedad, que se identifica con lo extravagante y diferente, inadaptada e inusual, divertida, alocada, compleja. 1 - 1, 0 - 1, 1 - 0, nadie gana y nadie pierde, pero el resultado varía por minutos esta noche. Tendré que apagar el marcador o me voy a volver loca.

{ días malos }

Me doy cuenta de que ya no estás. Y me rompo. Y se que te estoy pidiendo que te alejes, que me des espacio, que pongamos un punto y empecemos otro párrafo, pero los sentimientos no se van, tampoco quiero que lo hagan, solo quiero que no me duela y que no te duela a ti tampoco. Te echaré de menos por un tiempo, hasta que aprendamos a estar bien. Te echaré de menos por un tiempo, seguramente indefinido. Contigo he vivido todo y más y no me arrepiento de ello, y eso es lo que te hará insustituible. Despertar a tu lado siempre a sido la sensación más agradable, me daba la impresión de que eramos un mundo, nuestro mundo, sin problemas, sin tiempo, que lo habíamos conseguido. Ese momento de paz después del amor, de los besos y las caricias, lo echaré de menos. Y correr por el pasillo sabiendo que vienes detrás, y que tu cabeza esté en mi pecho mientras vemos una película, caminar de la mano por ahí. Hace tiempo que no caminamos de la mano por ahí. No puedo evitar recordar miles de momentos y pensar que podemos seguir, sin razonar nada, simplemente seguir aguantando hasta volver a explotar. Pero el corazón ya no late con tanta fuerza y la mente le ha ganado, seguir así no es sano. Me siento enferma de bulimia, siento que te quiero todo y después no puedo evitar vomitar al ver que he comido sin hambre y sentir la culpa invadirme por completo pensando que estoy mintiéndome a mi misma, que te miento a ti también, y no quiero comer sin hambre, quiero disfrutar cada bocado, quiero sentirlo como alguna vez lo sentí. Te quiero, te quiero y te amo. Te amo. Mucho. Y se me hace un nudo, un nudo enorme en la garganta que me aprieta y solo quiero llorar y pedir perdón aunque no se exactamente por qué. Espero que el tiempo me diga si esto es lo correcto. Tiempo y silencio. Días de balcón. Y espero encontrarte, encontrarnos, de nuevo, de cero.

domingo, septiembre 01, 2013

{ lo que más }

Cuántas veces nos salvó el pudor y mis ganas de siempre buscarte, pedacito de amor delirante, colgada de tu cuello un sábado de lluvia a las 5 de la tarde. Sabe Dios cómo me cuesta dejarte, y te miro mientras duermes, más no voy a despertarte, es que hoy se me agotó la esperanza, porque con los que nos queda de nosotros ya no alcanza.

Cuántas veces quise hacerlo bien, y pequé por hablar demasiado, no saber dónde, cómo, ni cuándo, todos estos meses caminando juntos ahora no parecen tantos. Sabe Dios todo el amor que juramos, pero hoy nada es lo mismo ya no vamos a engañarnos, que soy una mujer en el mundo que hizo todo lo que pudo y no te olvides ni un segundo que eres lo que más he querido en la vida.